Definiendo el internet de la energía

La IEA (International Energy Agency), define la generación distribuida como aquella producción de energía que se conecta a la red de distribución en baja tensión, asociándola a Motores, Miniturbinas y Microturbinas, Pilas de Combustible y Energías Renovables.

Según IEEE (Institute of Electrical and Electronic Engineers, de en Estados Unidos y Canadá), la generación distribuida es aquella energía eléctrica producida por instalaciones de menor tamaño que las actuales grandes centrales de generación, de manera que se puedan conectar en cualquier punto de un sistema eléctrico.

Para el sociólogo, economista y escritor estadounidense Jeremy Rifkin, la generación distribuida es un conjunto de pequeñas plantas generadoras de electricidad situadas cerca del usuario final, o en su mismo emplazamiento, y que pueden bien estar integradas en una red o bien funcionar de forma autónoma, pudiendo ser los usuarios fábricas, empresas comerciales, edificios públicos, barrios o residencias privadas.

Quizás sea esta última definición la más cercana desde mi punto de vista al concepto de Generación Distribuida. Trasladada al lenguaje energético que hemos venido empleando desde los primeros planes de fomento de las energías renovables en España, tal definición podría quedar así:

La Generación Distribuida es aquella producción energética realizada en instalaciones comparativamente menores en términos de potencia, a las grandes centrales convencionales, con una gran participación de las energías renovables, con capacidad de almacenamiento, proporcionando el conjunto de estas características, una generación y consumo de la energía, cerca del usuario final.

No existe un valor máximo de potencia para considerarse un elemento generador o productor de energía como elemento integrante de un sistema de generación distribuida; un límite de potencia establecido en 10 MW puede considerarse como coherente con las definiciones anteriores.

Este sistema de producción energético, tiene numerosas ventajas:

  •  Reducción de las pérdidas del transporte eléctrico a través de las líneas de alta tensión.
  •  Mejora de los rendimientos energéticos de las instalaciones.
  •  Facilidad de conexión a las redes de baja tensión para el suministro eléctrico.
  •  Independencia energética, autosuficiencia.
  •  Disminución de las emisiones de gases de efecto invernadero, y por tanto, actuación contra el cambio climático.
  •  Rentabilidad económica para muchos inversores; en un escenario de seguridad jurídica.

En la era del internet de las cosas, el internet de la energía, hoy en día se vislumbra al igual que definió el propio Jeremy Rifkin como la tercera revolución industrial.

Soy Miguel Angel Sánchez, y mediante este primer post tan descriptivo, inauguro el blog dedicado a todo lo relacionado con la Ingeniería Energética y sus Tecnologías de Generación a pequeña escala.

¡¡¡ Bienvenidos !!!